Yazd

De todos es sabido que viajar abre la mente. Te hace conocer nuevas personas, nuevas culturas, nuevas religiones, nuevas costumbres….Es, en definitiva, el mejor remedio contra la desinformación actual.

Pero también te enseña la capacidad que ha tenido el ser humano para adaptarse al medio que le rodea. Digo «ha tenido» porque el ser humano actual parece que quiere que el medio se adapte a él, sin importarnos el resultado nefasto que para la naturaleza puede crear.

En Yazd, Irán, una ciudad de más de 3000 años de antigüedad, cada casa tenía su «Torre del Viento», que servía para refrigerar el aire caliente que entraba del exterior, gracias al material de construcción, adobe, y el aire del interior, expulsarlo. Un aire acondicionado de la época.

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